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Jornadas sobre Einstein


Jürgen Renn

Punto final a las jornadas sobre Einstein, “un aficionado que revolucionó la física”

“Se presentaba como un aficionado, no como un profesional de la física. Sin embargo, todo lo que publicó en aquellos años revolucionó la física, y no sólo entonces, sino que aquellas teorías permanecen vigentes. Por esta razón, 1905 no fue sólo su annus mirabilis, sino el de toda la física”. Así describía el profesor Jürgen Renn, director del Instituto Max Planck para la Historia de la Ciencia en Berlín, los descubrimientos de Albert Einstein que los Anales de Física publicaron en el año 1905. Una fecha que ha convertido este 2005 no sólo en el centenario de aquella revolución, sino en el Año Mundial de la Física.

Renn clausuró con esta intervención las jornadas que la Fundación Iberdrola ha celebrado con motivo de esta conmemoración el pasado 6 de junio en la Casa de América. Pero no sólo se centró en el contenido científico de este aniversario, sino que dedicó gran parte de sus palabras a la humanidad de Einstein, aquel aficionado que revolucionó la física.
Su famosa fórmula, hoy convertida en icono, fue calificada por el propio Einstein como una “idea seductora y divertida, si Dios no me ha llevado por caminos equivocados”. “Y Dios no le había llevado por caminos equivocados”, sentenció Renn. “Hasta el punto de que su aportación fue decisiva para las dos grandes revoluciones de la física: la cuántica y la relativista”.

Mucho se ha hablado del retraso con que el joven Einstein aprendía las asignaturas que no eran de su interés. Renn destacó en este sentido su agilidad para asimilar las cuestiones relativas a la ciencia. “Esto se explica por las condiciones en que se desarrolló su vida. Su padre se dedicaba a la electrodinámica, por lo que pronto cayeron en manos de Einstein numerosos libros de divulgación de la física y de la ciencia que llamaron su atención”.

Su creciente interés hizo que sus primeras publicaciones vieran la luz en 1902. Él mismo calificó estos trabajos de “intranscendentes” y “ciertamente, no presagiaban ninguna revolución”, aunque posteriormente se ha sabido, al leer su correspondencia, que seguía muy de cerca las últimas investigaciones que se realizaban en el mundo de la física, aunque esto nunca lo reflejó en sus artículos.

Son éstos años en los que Einstein centra su atención en la mecánica estadística. “Un campo que revela un instrumento para desvelar misterios microscópicos hasta entonces desconocidos”, explica Renn. “En esta época existe una gran polémica en torno a la existencia de los átomos y con sus escritos evidencia su existencia, y evidencia también su capacidad de aplicar conocimientos de un ámbito a otro”.

Aquí radica uno de los grandes atrevimientos de Einstein, según Renn. Hasta entonces, la física tradicional estaba dividida en: mecánica, termodinámica y electrodinámica, “lo que le supuso ciertos conflictos porque sus teorías, que no son clásicas, en muchos casos se encuentran a caballo entre una y otras. Se atrevió a entrar en problemas limítrofes de la física clásica que llevaban dentro la semilla de una revolución y eso provocó la consecución del Nobel”.

 

 

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