“Hay mucho que agradecer a la Fundación Iberdrola y la
editorial Crítica porque han logrado algo que los herederos
de Cajal queríamos hacer desde hace tiempo”. Con estas
palabras presentó Santiago Ramón y Cajal Junquera
la edición de la autobiografía de su abuelo, Recuerdos
de mi vida, de la Fundación Iberdrola y la editorial Crítica.
“Hubo un momento en que los libros de Cajal no se encontraban.
Cuando en el año 2002 se celebró el 150 aniversario
de su nacimiento, había muchas biografías de Cajal
en el mercado editorial, pero ninguna escrita por él. Y
eso que muchas de ellas reproducían citas de este libro.
Sin embargo, era imposible encontrarlo”.
Recuerdos de mi vida se edita íntegro por primera vez
desde 1923 y constituye el quinto volumen de la colección
Clásicos de la Ciencia y la Tecnología de la Fundación
Iberdrola y Crítica. Una colección que dirige José
Manuel Sánchez Ron, catedrático de Historia de la
Ciencia en la Universidad Autónoma de Madrid y miembro
de la Real Academia Española. “Muchos me preguntan por
qué he elegido este libro de Cajal y no otro. La respuesta
es que los Recuerdos lo contienen todo de Cajal, su ciencia, pero
también su extraordinaria vida”.
El nieto del autor corroboró esta opinión de Sánchez
Ron. “Lo mejor de este libro son los pensamientos y reflexiones
que tuvo en los momentos más importantes de su vida. Gracias
a ellos se puede entender quién fue realmente Ramón
y Cajal. Si sólo hubiera sido un magnífico neurocientífico,
había sido una celebridad en el ámbito de la neurociencia,
o en el de la medicina, pero no fuera de ahí. Sin embargo,
cuenta con el reconocimiento del público en general, y
eso se debe a su personalidad y a su vida”.
Como ejemplo, el libro cuenta cómo su padre, molesto por
la afición de Cajal al dibujo y la pintura y por los malos
resultados escolares que esto conllevaba, obligaba a su hijo a
aprender varios oficios, lo que le hizo muy cercano y afectuoso
con la clase trabajadora.
Esta edición cuenta con la colaboración de Juan
Fernández Santarén, profesor titular de Biología
Molecular en la Universidad Autónoma de Madrid, “la persona
que mejor, más a fondo y con más originalidad, en
el sentido de que bebe de las fuentes más cercanas a Cajal,
conoce al autor”, según Sánchez Ron. “De hecho,
la introducción que ha hecho para este libro no es una
introducción al uso, sino un magnífico estudio sobre
Cajal”.
En opinión de Santarén, “éste es un libro
muy actual, que debería seguir leyendo la juventud española.
El propio Cajal lo escribió para animar a los jóvenes
en su camino hacia su futuro, para ponerse como ejemplo, describiendo
cómo caminó él. Por eso está escrito
con una gran positividad”.
Muestra de ese tono positivo es cómo describe Cajal su
pasión por la investigación científica, y
concretamente por el cerebro, el objeto de su trabajo. Su nieto
lo contaba así: “En un momento del libro, él insiste
en que su trabajo no es fruto de una intuición, sino de
la tenacidad. Y la tenacidad nace sólo de la fe y el amor
por lo que tienes entre manos. Y él se declaraba fascinado
por el cerebro, al que llama Rey de la Creación, pues en
él reside la clave de la superioridad del hombre”.