> Jornada sobre La Empresa y la Sociedad Civil
Valores en la Sociedad Civil

3 de Junio de 2004
JORNADA SOBRE LA EMPRESA Y LA SOCIEDAD CIVIL: VALORES EN LA SOCIEDAD CIVIL


Rafael Alvira, Robert Spaemann y Javier Herrero


Robert Spaemann, Javier Herrero y Alejandro Llano

Intervenciones en formato PDF:

Javier Herrero  770 Kb
Robert Spaemann  77 Kb
Alejandro Llano  83 Kb

Repercusión en prensa en formato PDF:

Europa Press: Teletipo 27/5  525 Kb
Invertia:Noticia 27/5  148 Kb
Yahoo!: Noticia 27/5  826 Kb
Revista Época:
  Entrevista Spaemann 545 Kb
Alfa y Omega:
  Entrevista Spaemann 10/6  1Mba
Mercado de Trabajo:
  Entrevista Spaemann 10/6  292 Kb

Revista Perfiles:
  Entrevista Spaemann  412 Kb

Más repercusiones en prensa:

· Cadena Cien: Boletín informativo. 28/5
· Radio 5: Noticia en espaco "Mundo Solidario". 31/5
· Infomadrid. Diócesis de Madrid: Boletín 2 de junio.
· Intereconomía: Programa "La mano abierta". Entrevista R. Spaemann. 5/6

Robert Spaemann: “Los valores no son algo por lo que optamos, sino algo previo, que se convierte en criterio de todo lo que hacemos”

En su séptima reunión, el Foro Iberdrola “Empresa y sociedad civil” abordó la importancia de los valores en una sociedad que exige libertad para construir y aboga por el principio de la subsidiariedad.

El filósofo alemán Robert Spaemann y el catedrático de Filosofía Alejandro Llano protagonizaron la séptima convocatoria del Foro Iberdrola “Empresa y Sociedad Civil”, dedicado a los valores de la sociedad. “Los valores no son algo por lo que optamos, sino algo previo, que se convierte en criterio de todo lo que hacemos”, explicó Spaemann. En su opinión, la sociedad europea ha llegado a un momento en el que el discurso sobre los valores se ha vuelto “ambiguo, trivial y peligroso a la vez. En nombre de la tolerancia, ya no se respeta ninguna convicción sólida”.

Spaemann considera que lo único que garantiza la convivencia social es “un ordenamiento jurídico que es coercitivo para todos por igual. Es lo único que puede ponerse por encima de valores vacíos de contenido. Sin ese ordenamiento jurídico, podríamos llegar a situaciones como la del III Reich. También aquello fue una comunidad de valores, donde el valor supremo era la raza, que se impuso por encima de los derechos”.
En una sociedad en la que la diversidad es característica predominante, Spaemann valora el cada vez más frecuente concepto del “pluralismo, que posee más bien connotaciones positivas”. Pero su empeño es que se mantenga el reconocimiento a los aspectos comunes que prevalecen y a los que ya no se presta tanta atención, según afirma. “También en las sociedades pluralistas existe un contingente irrenunciable de aspectos comunes, un repertorio de asociaciones vinculado a conceptos públicamente importantes. Hay que tomar conciencia de que el pluralismo tiene un precio. Y si una sociedad radicalmente pluralista no puede celebrar fiestas comunes, esto será una gran pérdida”.

Frente a este dibujo un tanto pesimista de la sociedad actual, el profesor Llano abordó el mismo tema llevándolo al terreno de la iniciativa social y la empresa. “La sociedad que se ha construido busca una esfera pública que sea neutral, todo queda en manos del Estado y cualquier iniciativa social es poco menos que una utopía”.

“La felicidad a la que todo hombre aspira no consiste en la acumulación de riqueza sino en la libertad civil”, afirmó Llano. “Por eso la subsidiariedad debe ser el patrón social. El problema es que no hay un concepto peor entendido que el de subsidiariedad”. Para explicarlo, el catedrático de la Universidad de Navarra planteó que se trata de cambiar de mentalidad. “Parece que la sociedad tiene que limitarse a ayudar al Estado a salir adelante, pero no es la sociedad quien tiene que ayudar al Estado sino que es el Estado quien está al servicio de la sociedad”.

Un ejemplo: el Tercer Sector. “La subsidiariedad es básicamente la cooperación entre entidades iguales. Porque ni el Estado es el máximo rango de la benevolencia ni el mercado es el de la eficacia. De hecho, el Tercer Sector ha alcanzado un volumen tan importante en nuestra economía precisamente porque su interés no es ni lucrativo ni partidista”.

Llano criticó que la democracia y la economía se hayan convertido en solución para todos los problemas. “En cuestión de libertad civil, ni una ni otra son la solución definitiva. Si nos quedamos ahí, lo que se genera es un gran descontento e importantes desigualdades. En resumen, una sociedad enferma de bulimia consumista y anorexia cultural”. Su conclusión fue una petición: “que nos dejen equivocarnos en nuestra iniciativa social. Sólo si nos dejan construir, aun a riesgo de errar en el intento, habrá una posibilidad de acierto y de libertad”.

 

 

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