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20
de Mayo de 2004
JORNADA SOBRE LA
EMPRESA Y LA SOCIEDAD CIVIL: TRABAJO, EMPLEO, INSTITUCIÓN
Intervenciones
en formato PDF:
• Jose
Antonio García Durán 105 Kb
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Libertad
y responsabilidad, a debate
“Trabajo,
empleo, institución” centró el quinto encuentro
del Programa “Empresa y Sociedad Civil” del Foro Iberdrola de
Pensamiento Actual
La Revolución Industrial
trajo consigo una revolución social que enfrentaba a quienes
tenían el capital con quienes ponían el trabajo.
Durante siglos esta confrontación se ha mantenido ideológicamente.
Desde el Foro Iberdrola de Pensamiento Actual se considera que
este enfrentamiento no se ajusta a la realidad. Es menester repensar
el significado del trabajo y del capital en una empresa, en la
que además se ve involucrado necesariamente un tercer factor:
la dirección. A estas cuestiones, el Programa Empresa y
Sociedad Civil del Foro Iberdrola dedicó su quinta reunión
en la sede de la Fundación Iberdrola.
Responsabilidad, flexibilidad,
creatividad y libertad fueron las palabras que más se utilizaron
a la hora de definir un modelo que respete a las personas, tanto
las que ponen el trabajo, como las que ponen el capital o la dirección.
Una de las preocupaciones del Foro es precisamente el valor de
la persona y su madurez, en una sociedad como la actual, en la
que este valor se difumina frente al individualismo dominante
y frente a una debilidad progresiva de las instituciones.
“El capital fundamental son las
personas”. Así abordó la cuestión Javier
Herrero, vicepresidente de la Fundación Iberdrola, al considerar
que estos temas son consustanciales al hombre y que toda actividad
empresarial debe mirar a sus trabajadores en toda su integridad.
“Es consustancial al hombre el ansia de saber, la alegría,
la disponibilidad, el deseo de belleza y de bien... Si las instituciones
y las empresas no se dirigen a las personas teniendo en cuenta
también esto, no estarán considerando toda su capacidad
y nuestro esfuerzo por garantizar la flexibilidad y la creatividad
será equivocado”.
Entender
bien los conceptos
“Se
puede hablar de libertad, pero lo realmente necesario es enseñar
a los hombres a ser libres”. Rafael Alvira, director del Programa
“Empresa y Sociedad Civil” de la Fundación Iberdrola destacó
la necesidad de que los ciudadanos sean conscientes de la responsabilidad
social que tienen a la hora de afrontar sus necesidades. “Los
universitarios van a clase con el deseo de que después
les den un empleo. Ni se les pasa por la cabeza la posibilidad
de crearlo ellos mismos, de modo que conciben el trabajo como
una utilidad al servicio de otros, no como una posibilidad de
construir”.
Una sociedad construida entre todos pasa, en opinión de
Alvira, por el ejercicio responsable de la libertad de creación.
“Aprender a ser libres no es tarea de francotiradores, sino que
es una tarea que requiere de instituciones sólidas. El
individualismo exige un apoyo excesivo por parte del Estado porque
hay muchos que quieren que todo se lo den hecho, aunque también
hay quien quiere hacerlo todo sin contar con los demás”.
Para
profundizar en estos temas, este quinto encuentro del Foro Iberdrola
de Pensamiento Actual contó con la participación
de Enrique Martín López, catedrático de Sociología
y Filosofía del Derecho en la Universidad Complutense de
Madrid; y José Antonio García Durán, catedrático
de Teoría Económica en la Universidad de Barcelona.
Enrique Martín López abordó el tema de la
especialización flexible y las relaciones laborales. En
su opinión, las empresas actuales deben adaptar continuamente
su producción a la demanda, por lo que los trabajadores
“deben estar disponibles a aprender diferentes tareas, lo que
requiere de cierta flexibilidad por su parte”. Pero también
deben ser flexibles los supervisores, “que más que jefes
deben considerarse colaboradores, pues las relaciones de trabajo
más eficaces son las basadas en la cooperación”.
Al tratar cuestiones sobre “Creación y rutina. Lo tácito
y lo codificable”, José Antonio García Durán
insiste en que “una sociedad de creadores es aquella en la que
priman la libertad y la expresividad, es decir, en la que se manda
menos y se dirige más”. García Durán cree
que existe una oferta sobreabundante de productos cada vez más
sofisticados pero vacíos de contenido. “Estamos dejando
de desarrollar muchas posibilidades y tenemos que arrancarle más
secretos a la naturaleza. Para ello es necesario que la empresa
se ocupe de dotar a su gente de la capacidad de aprender para
que digan: yo quiero pensar. Y no sólo: yo lo
que quiero es aprender a manejar el ordenador”.
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