
Russell Hittinger, Rafael Alvira,
Javier Herrero y Peter Koslowski

Javier Herrero
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Expertos
en responsabilidad social de la empresa afirman en el Foro Iberdrola
que la responsabilidad social debe ser una estrategia empresarial
La Casa de América acogió el 3 de diciembre de
2004 el Foro Iberdrola de Pensamiento Actual sobre “Responsabilidad
pública y acción social, una nueva filosofía
empresarial”. En la jornada participaron los filósofos
Russell Hittinger, de la Universidad de Tulsa (Arizona), y Peter
Koslowski, de la Universidad de Ámsterdam, que realizaron
un recorrido histórico sobre el nacimiento de una sociedad
civil en la que las empresas empiezan a adquirir una responsabilidad
pública.
“No me gusta la retórica de la RSC (responsabilidad social
corporativa) si quiere indicar que la empresa está para
el bien del público en general, porque no es verdad. La
empresa nace con un propósito de producción. El
ámbito de consumo está fuera de la actividad que
le es propia”, afirmó Koslowski al empezar su ponencia.
Esta conciencia de responsabilidad nace en la medida en que la
sociedad se construye sobre sujetos libres, como son las asociaciones
y las empresas, tal como planteó Russell Hittinger. “En
una sociedad libre, los grupos sociales tienen una personalidad
jurídica propia. Por ley tienen unas obligaciones y unos
derechos, es decir, una responsabilidad”.
La cuestión central del debate fue que exista esta libertad
para crear iniciativas. “Sin sociedad civil, ni los mecanismos
democráticos ni los derechos humanos pueden crear una sociedad
libre. Europa y Estados Unidos están cansados de intentar
imponer democracias y sistemas de derechos humanos fuera de Occidente,
y fracasar porque no existen sociedades civiles florecientes”,
explicó Hittinger.
El catedrático norteamericano estableció el origen
de la sociedad civil en Europa como una concesión del Estado.
En su opinión, la mentalidad moderna es profundamente estatalista,
lo que la separa del verdadero significado del principio de la
subsidiariedad. “Para el hombre moderno, el único soberano
es el Estado. Él manda sobre la cultura, la enseñanza,
la economía, los calendarios… sobre toda la vida. No hay
nada que no esté tocado por este ente que es el Estado”.
Hittinger afirmó que esta concepción estatalista
niega una carta de naturaleza social a los agentes intermedios.
Por el contrario, el principio de subsidiariedad lo que establece
es que “los hombres pueden tomar decisiones por sí mismos,
de modo que proponer actividades desde los niveles inferiores
es una receta que asegura la pervivencia de la sociedad, porque
una comunidad superior no debe interferir en una inferior, ni
restarle las funciones que le son propias. Al contrario, debe
ayudarla. Porque el deseo del hombre no se satisface en el Estado,
sino en entidades sociales que tienen los ojos puestos en el bien
común”.
En este sentido, la verdadera responsabilidad empresarial, tal
como la concibe Koslowski, nace cuando el empresario toma conciencia
del papel que desempeña su empresa. “El empresario debe
ser honrado y ver dónde está su responsabilidad,
porque cada empresa, como institución, tiene una dimensión
pública y unas implicaciones sociales, que son las que
dibujan su responsabilidad y las que orientan su actividad hacia
el bien común”. En términos prácticos, Koslowki
aseguró que “la RSC se convierte en una inversión
más de la empresa porque genera un valor adicional, de
modo que se la puede reconocer con una marca diferencial con respecto
a otras empresas de su competencia. La RSC se incorpora en la
estrategia empresarial”.
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